¿Importan las vidas en prisión?

Palabras del preso anarquista Michael Kimble reflexionando sobre el “Prison Movement” o “Movimiento de Prisiones” en Estados Unidos

En los últimos años hemos visto la explosión de lo que se ha denominado el Movimiento de Prisiones.

Hemos visto rebeliones masivas y sin precedentes, en formas de paros laborales, huelgas de hambre, disturbios, sabotajes, y otras formas de revuelta. Vimos aliados inéditos involucrándose fuera de las prisiones. Hemos seguido una trayectoria para la mejoría de condiciones hacia la abolición. Después llegaron las llamadas de la organización de prisiones nacionales (centralización, jerarquía) para coordinar (controlar) estas rebeliones de los especialistas en la revolución. A pesar de todo esto, estamos restándole importancia a las contradicciones en las prisiones, entre los mismos prisioneros, y creo que seríamos tontos si continuamos dejando estas contradicciones de lado.

Si la auto organización espontánea y las acciones han causado un caos sin precedentes para el Complejo Industrial de la Esclavitud en las Prisiones (PISC por sus siglas en inglés) que hoy vemos (están doliendo), ¿por qué querrías tomar el control? Estos son sólo mis pensamientos y opiniones, pero si creamos una organización nacional de prisiones con una constitución, a través de leyes, estaremos preparándonos para el fracaso y no para la abolición, esto sería una reforma. 

Primero, ¿queremos la abolición o queremos una reforma? La mayoría de los prisioneros no están buscando la abolición del PISC. Ellos creen en el sistema, sólo quieren mejores condiciones y mejor trato. Ellos le dicen al sistema cómo puede mejorar. La mayoría de los prisioneros son autoritarios y no pueden ver o imaginar un mundo sin policía, sin autoridad o sin prisiones. La mayoría de los prisioneros que están luchando por cambiar este sistema actual no cuestionan a la autoridad, sólo a quienes encarnan esa autoridad.

Puedo sencillamente hacerme atrás, hacer lo que esos cerdos dicen (conformarme), no quejarme de nada, pero eso sería violento para mi alma. 

Hay una posibilidad real de que pierda mi vida en esta prisión a manos de esos puercos, pero es aún más probable que la pierda a manos de otro prisionero.

Mira cómo estamos viviendo en estas prisiones. 

Nos quejamos constantemente sobre cómo los puercos nos maltratan, pero veamos cómo nos tratamos entre nosotros en la prisión.

Aquí en Alabama, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos emitió un reporte en dos partes con su investigación sobre las prisiones masculinas de Alabama. Sus descubrimientos son horripilantes. Violencia desenfrenada de pandillas, muertes infligidas por prisioneros, apuñalamientos, ataques, extorsión, violación, etcétera. Esta mierda está loca, porque es verdadera. Y nosotros, prisioneros, pensamos que es algo sobre lo cual alardear, así como han alardeado quienes hablan de las ciudades con el mayor índice de asesinatos. 

La Era de las Pandillas

¿Importan las vidas dentro de la cárcel? Nosotros nos tratamos peor a como nos tratan los puercos. Golpeamos, matamos, extorsionamos, violamos, a otros y le llamamos gangsta/pandillero como significado de algo atractivo. Tenemos a hombres de más de 60 años durmiendo en el suelo porque algún tipo más grande, más joven, más fuerte, o mejor conectado, quiere la litera de abajo o una cama junto a la ventana. Es verdad, algunos incluso han vendido su lugar para dormir a cambio de drogas. Después tienes a los tipos que están en la prisión intencionalmente tan sólo para hacer dinero, rechazando la libertad por trabajo o la libertad condicional. Está loco y es triste al mismo tiempo.

Y estamos hablando sobre construir una organización nacional de prisioneros. Necesitamos construir nuevas relaciones entre nosotros. El mero hecho de estar en prisión no nos convierte en revolucionarios.

Hasta que no forcemos nuevas y sanas relaciones, basadas en el respeto, en el amor y no en el miedo, ni en nuestro lugar de procedencia, o en la afiliación criminal a la que nos suscribimos, o en el grupo étnico al que pertenecemos, o nuestra religión o secta; nada va a mejorar, y la abolición, definitivamente, no va a ocurrir. 

Michael Kimble

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